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Nuestro conocimiento sobre el proceso de momificación de un cadáver y sus transformaciones técnicas registradas en el transcurso de los siglos se basa en dos fuentes: además de la investigación de los cuerpos conservados en sí, está a nuestra disposición el relato del viajero y escritor griego del siglo V a. C. Heródoto y los datos de Diodoro.

Los hallazgos arqueológicos de los últimos años y las más recientes investigaciones a que se han sometido las momias, nos permiten hoy traducir el texto de Heródoto con toda exactitud y precisarlo aún más en unos pasajes: <<después del duelo… llevan el muerto a embalsamar…>>

Los embalsamadores trabajaban fuera de las localidades, a orillas del Nilo o de una acequia que arrancaba del mismo, ya que para lavar los cuerpos necesitaban agua en abundancia. Los hallazgos de materia vegetal que quedó accidentalmente como residuo en los cuerpos de las momias evidencia, además, que el embalsamamiento se llevaba a cabo al aire libre.

craneo.jpgSegún Heródoto, los embalsamadores empezaban su trabajo por la cabeza del cadáver extrayendo de ella el cerebro <<primero sacan el cerebro por los orificios de la nariz con un alambre de hierro doblado y una vez que lo han extraído, vierten gotas de un líquido resinoso en su interior>>. En numerosos museos de arte egipcio se encuentran hoy esos ganchos utilizados entonces para los embalsamientos. Se han conservado hasta nuestros días gracias a que en algunos casos se enterraron ritualmente todos los instrumentos y materiales utilizados en la momificación en una fosa delante de la tumba.

Los ganchos no son, pese a lo que dice Heródoto, de hierro, sino de bronce y alcanzaban hasta 40 cm de longitud. Uno de los extremos de este instrumento podría tener formas muy diferentes: de aguja, de gancho o incluso arrollado en espiral.

Presumiblemente, un embalsamador trabajaba con un juego completo de diversos ganchos, ya que con ellos no sólo tenía que atravesar el hueso etmoides por el interior de la nariz para penetrar hasta el cerebro y abrir este acceso, sino que también tenía que extraer la masa encefálica y las meninges. Los estudios realizados sobre momias demuestran, no obstante, que los embalsamadores no siempre extrajeron el cerebro a través de la nariz: este procedimiento se llevó a cabo muy frecuentemente a través del orificio occipital (foramen magnum).

En los cráneos ya vacíos, según Heródoto se vertía un líquido resinoso.

Los análisis químicos realizados en los últimos años nos han permitido constatar que estas sustancias consistían en una mezcla de resinas de diversas coníferas, cera de abejas y aceites vegetales aromáticos. Las resinas de las coníferas debieron ser importadas de Palestina, al igual que el betún que se mezcló en algunos casos; eran, por tanto, asequibles a los particulares sólo a través de una dependencia oficial o de un templo.

Al calentarlo, los diversos componentes se licuaban para verterlos luego en la cavidad craneana, donde al enfriarse se solidificaban. Se pueden reconocer hoy con facilidad en el interior de la cabeza de la momia mediante estudios radiológicos y, sobre todo, aplicando la tomografía computarizada. El gran número de estudios siguiendo este último método aplicado sobre momias han puesto empero también en evidencia que los embalsamadores no trabajaban conforme a una técnica de momificación preestablecida. Así, en algunos casos, introdujeron en la cavidad craneana vacía lino en vez de aceite resinoso.

emba-1.gifDespués del tratamiento de la cabeza, los embalsamadores pasaban al tratamiento del cuerpo del difunto y abrían su cavidad ventral: << luego abren el cuerpo a lo largo de las partes blandas con una piedra etíope afilada y extraen todas las vísceras. Cuando ya lo han lavado y enjuagado con vino de palma, lo tratan una vez más con incienso molido>>. La incisión ventral se realizaba siempre por encima de la cresta ilíaca y en el lado izquierdo. Los embalsamadores conservaban las vísceras extraídas (pulmones, hígado, estomago e intestinos) por separado, las envolvían en un paño de lino y depositaban cada órgano en uno de los llamados vasos canopos, recipientes especiales que se depositaban en la tumba junto a la momia. Los vasos canopos, que están documentados desde el Imperio Antiguo, eran al principio recipientes sencillos con un tapa plana dándoseles posteriormente a las tapas la forma de una cabeza humana.

De la protección mágica de las vísceras estaban encargados cuatro dioses especiales, los llamados hijos de Horus. De ellos, Amset tenía apariencia humana, Api de mono, Kebekhsenuef de halcón y Duamutef de chacal.

Para documentar la función protectora, a partir de la XIX Dinastía, las tapas de los vasos canopos recibieron la forma de la cabeza correspondiente a una de estas deidades, asignándose a cada una de ellas un órgano determinado de los cuatro sacados del cuerpo.

Al extraer las vísceras, los embalsamadores ponían especial cuidado en dejar el corazón dentro del cuerpo o lo volvían a colocar en su lugar.

El corazón era para los egipcios el lugar donde residía el pensamiento y el sentimiento, y responsable por tanto de la individualidad de cada ser humano. Tenía que permanecer en el interior del cuerpo aunque, según las ideas religiosas de aquellos tiempos, también podía ser sustituido por escarabeo-corazón mágico de repuesto, que rendía cuentas sobre la conducta en vida del difunto en el juicio de los muertos presidido por Osiris en lugar del corazón verdadero.

momificacion6.gifEl siguiente paso decisivo en el proceso de embalsamamiento de un cuerpo era tratarlo con natrón (mezcla natural de decahidrato decarbonato de sodio y aproximadamente 17% de bicarbonato de sodio junto con pequeñas cantidades de cloruro de sodio y sulfato de sodio. Es de color blanco a incoloro en estado puro). Éste es una sal fuertemente higroscópica, es decir, extrae de los tejidos del cuerpo el agua que contienen, secándolos y conservándolos. Hasta hace poco se pensaba que los egipcios utilizaban una solución liquida de natrón, pero las investigaciones más reciente han demostrado que llenaban el cuerpo con sal de natrón en estado sólido y también lo envolvían por el exterior por ella. Este tratamiento con sal de natrón duraba entre 35 y 40 días, estando entonces el tejido completamente desecado y ya no se descomponía.



Para darle al cuerpo un aspecto externo lo más parecido a lo que fuera en vida se tenía que rellenar nuevamente la caja torácica ymomificacion11.gif la cavidad abdominal. Ello se llevaba a cabo generalmente utilizando lino o aserrín, más rara vez barro del Nilo o plantas olorosas.

Heródoto escribe al respecto que el corte practicado en la cavidad ventral se volvía a coser una vez introducido el relleno. Ello se llevaba a cabo, no obstante, en casos muy aislados. En la mayoría de ellos, los embalsamadores lo cerraban con lino, una placa de cera o, si se trataba de la persona del rey, con una delgada chapa de oro.


  • Video del proceso de momificación:



Referencias bibliográficas:

  • Schulz, R. y Seidel, M. (1997): El mundo de los faraones. Egipto (pp-459-463). Colonia: KÖNEMANN.